jueves, abril 03, 2008

México : La Contaminación que cobra vidas

Guadalajara, México, febrero (Especial de SEMlac).- Miguel Ángel, un pequeño de ocho años, jugaba con otros chicos a la orilla del río Santiago, uno de los más contaminados de todo México. Entre gritos y empellones, el muchacho cayó al agua y a los pocos minutos de salir, ayudado por sus amigos, comenzó a vomitar.
A los vómitos se unió luego una diarrea, que a la madre le fue imposible curarla con suero oral. Trasladado al Hospital General de Occidente, que depende de la Secretaría de Salud del estado de Jalisco, el niño empezó a convulsionar y a delirar, entró en estado de coma y falleció semanas después.

Los análisis clínicos detectaron que en la sangre de Miguel Ángel había grandes cantidades de metales pesados, además de arsénico, resultado del alto nivel de contaminación del mencionado afluente, algo que se ha hecho público, incluso, a nivel internacional.

El río Santiago recibe cada día 10.000 litros de excrementos por segundo de la zona metropolitana de Guadalajara, además de decenas de líquidos industriales enriquecidos con plomo, mercurio, arsénico y cadmio.

Se han hecho varias propuestas para emprender su saneamiento, una de ellas, y tal vez la más barata, sería entubarlo, pero varios especialistas no la consideran factible por los daños que dejaría en toda el área de su recorrido, incluido su punto de nacimiento, el Lago de Chapala, uno de los más famosos del país y principal surtidor de agua a la zona metropolitana de Guadalajara.

El presidente de Comunicación y Educación de la Unión Mundial para la Naturaleza, Arturo Ballesteros, quien es además catedrático en la Universidad de Guadalajara, recuerda que en México y en el mundo existen ejemplos de ríos que han sido saneados y mencionó el ejemplo más cercano, en la cuenca de Tehuacán, Puebla, donde se realizó un trabajo de este tipo.

En el ámbito internacional, se tiene la experiencia de Chao Phraya, que divide en dos la ciudad de Bangkok, capital de Tailandia, y finalmente el Sena, en París, a mediados de los cincuenta, que estaba considerado un río muerto, como lo está hoy el Santiago, y que actualmente recibe bañistas en temporada de verano.

Las quejas por los efectos nocivos de la contaminación del Santiago se remontan a los últimos 50 años, pero las autoridades han minimizado el problema, con el argumento de que no se habían probado los efectos dañinos en la salud de las personas.

Sin embargo, el Comité de Defensa Ambiental del Salto, uno de los municipios más afectados por el río y su contaminación, se dio a la tarea de visitar todos los hogares de la zona, tras lo cual conformaron una lista de 477 personas enfermas, entre los dos y los 77 años, que tienen en común padecimientos provocados por la contaminación del río Santiago.

En esa relación hay más de 50 personas con cáncer, especialmente mujeres jóvenes de entre 17 y 22 años y siete casos de leucemia en niñas de dos a 17 años. Dermatitis, enfermedades renales y bronco respiratorias son frecuentes en estas personas que, además de la pobreza, deben cargar con patologías de difícil curación.

La contaminación ha llegado, incluso, a los pozos artesanales de donde la población extrae el vital líquido para regar la siembra de cereales y vegetales, así como para el consumo humano.

Otros estudios demuestran que las autoridades federales conocen la situación del río Santiago desde principios de los años noventa, pues existe una investigación de la Comisión Nacional del Agua, en 11 puntos del torrente, que reveló alta concentración de metales como arsénico, cadmio, cromo, plomo, zinc, cobre, mercurio y níquel.

En 2003 se presentó una denuncia ante la Procuraduría Federal del Medio Ambiente, la cual nunca fue atendida. Sólo se dieron evasivas y se dijo que se estaba investigando.

Entre las víctimas fatales de la contaminación también se suman aves de corral, cerdos y animales domésticos como perros y gatos. Una de las vecinas relató que su perro bebió agua del río y a los pocos días tuvo vómitos y diarreas, hasta que poco después murió.

El año pasado, el gobernador Emilio González Márquez, acompañado de otras autoridades locales, realizó una gira por esa zona. Existen fotos periodísticas que muestran a González y a otros funcionarios cubriéndose la nariz, por los olores tan fétidos que emana el río. Sin embargo, no se han tomado medidas drásticas para poner una solución.

Los vecinos de la zona, enfermos y enojados, anunciaron manifestaciones para ser escuchados y ya pusieron una queja en la Comisión Estatal de Derechos Humanos, para obligar a las autoridades a atender el problema, que está costando vidas humanas, en especial de menores y personas de edades avanzadas, cuyos sistemas inmunológicos están aún poco desarrollados o más deteriorados, respectivamente.
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